jueves, 2 de enero de 2014

Advierte el peligro.

Advierte el peligro.


Cierto conductor, en una noche lluviosa de Ohio, aceleraba su auto en la ruta. De repente, parado en la vía surgió en medio de la nada, un hombre que agitaba sus manos como queriendo que el auto se detuviera. Ante la sospecha que se tratara de una emboscada para un asalto, el conductor aceleró su vehículo. Pero el sospechoso bajo la lluvia no retrocedía ni un tramo y movía más enérgicamente sus manos para que se detuviera. El conductor continuo la marcha y faltando escasos metros para el impacto, se paró literalmente sobre los frenos y vario de resbalar varios metros se detuvo, justo antes de golpear al hombre. Se bajó enfurecido del vehículo y le increpó:
“¡usted está demente! ¿Qué es lo que está haciendo?. ¡por poco lo atropello y lo dejo tirado en la ruta sin vida!” la respuesta fue más desconcertante todavía: 
“Mi señor , es que el puente que está en la próxima curva acaba de desplomarse por la lluvia. Quienes iban delante de mí, cayeron. Yo me detuve a tiempo y estoy  advirtiendo a los que vienen detrás.” Esa advertencia salvó la vida de este conductor y de otros tantos. ¿Sabes? La vida nos presenta “Curvas Peligrosas”, caminos engañosos que parecen derechos pero tienen un  final trágico. Muchos han caído y siguen cayendo al vacío por no seguir las señales; por desatender concejos y advertencias. De alguna manera, la labor del pueblo de Dios redimido es justamente esa, advertir a cuantos puedan del peligro que depara el camino ancho y espacioso que propone este mundo pero que conduce a la perdición. Si estas advertido y rechazas las señales que amigos cristianos  te hacen, debes saber que tu final no será otro que el de los conductores que iban adelante del hombre bajo la lluvia: La muerte. Si fuiste advertido, detuviste a tiempo tu marcha y hoy transitas por un camino nuevo y verdadero, libre de riesgos. No te olvides de los que vienen detrás de ti, amigos, familiares y vecinos y adviérteles. La próxima vez, cuando alguien te llame a la reflexión sobre el destino eterno de tu alma, como hoy a través de estas palabras, no pienses que es una locura. Hemos sido rescatados y eso es lo que podemos hacer por ti.



El que habiendo sido rescatado de la muerte, cierra su corazón al que está en el mismo peligro, es un homicida.

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