Advierte el peligro.
Cierto conductor, en una noche lluviosa de Ohio, aceleraba
su auto en la ruta. De repente, parado en la vía surgió en medio de la nada, un
hombre que agitaba sus manos como queriendo que el auto se detuviera. Ante la
sospecha que se tratara de una emboscada para un asalto, el conductor aceleró
su vehículo. Pero el sospechoso bajo la lluvia no retrocedía ni un tramo y movía
más enérgicamente sus manos para que se detuviera. El conductor continuo la
marcha y faltando escasos metros para el impacto, se paró literalmente sobre
los frenos y vario de resbalar varios metros se detuvo, justo antes de golpear
al hombre. Se bajó enfurecido del vehículo y le increpó:
“¡usted está demente! ¿Qué es lo que está haciendo?. ¡por
poco lo atropello y lo dejo tirado en la ruta sin vida!” la respuesta fue más
desconcertante todavía:
“Mi señor , es que el puente que está en la próxima curva
acaba de desplomarse por la lluvia. Quienes iban delante de mí, cayeron. Yo me
detuve a tiempo y estoy advirtiendo a
los que vienen detrás.” Esa advertencia salvó la vida de este conductor y de otros
tantos. ¿Sabes? La vida nos presenta “Curvas Peligrosas”, caminos engañosos que
parecen derechos pero tienen un final
trágico. Muchos han caído y siguen cayendo al vacío por no seguir las señales;
por desatender concejos y advertencias. De alguna manera, la labor del pueblo
de Dios redimido es justamente esa, advertir a cuantos puedan del peligro que
depara el camino ancho y espacioso que propone este mundo pero que conduce a la
perdición. Si estas advertido y rechazas las señales que amigos cristianos te hacen, debes saber que tu final no será
otro que el de los conductores que iban adelante del hombre bajo la lluvia: La
muerte. Si fuiste advertido, detuviste a tiempo tu marcha y hoy transitas por
un camino nuevo y verdadero, libre de riesgos. No te olvides de los que vienen detrás
de ti, amigos, familiares y vecinos y adviérteles. La próxima vez, cuando
alguien te llame a la reflexión sobre el destino eterno de tu alma, como hoy a
través de estas palabras, no pienses que es una locura. Hemos sido rescatados y
eso es lo que podemos hacer por ti.
El que habiendo sido rescatado de la muerte, cierra su
corazón al que está en el mismo peligro, es un homicida.

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