Will roger dijo: " el problema con el mundo es la
gente". Naturalmente nos es difícil convivir con nuestro prójimo.
Es una patología que afecta a todas las culturas, naciones y
épocas. Si tan solo nos esforzáramos en concentrarnos más en lo que pueden
llegar a ser los demás que en lo que son ahora, se no haría más fácil
aceptarlos. Todos tenemos faltas y debilidades. No podemos esperar la perfección en los demás así como nosotros no
podemos producirla. Es interesante ver la manera en que Jesús acepto a sus
seguidores, no los desestimo cuando fallaban, más bien construyo sobre ellos.
Cuando conoció a pedro, por ejemplo, él era una roca (justamente eso
significaba ese nombre), pero le vemos glorificado en apocalipsis siendo una
gran piedra preciosa como el cimiento de la nueva Jerusalén (Apocalipsis
21:14-20). Creo que Jesús, con sus ojos de amor, no se concentró en lo que era
si no en lo que podía llegar a ser. Podemos aceptar a las personas sin aprobar
necesariamente sus acciones. Nos cuesta aprender a distinguir entre lo que es
aprobar el comportamiento y a probar a la persona. Son dos cosas diferentes.
Cuando alguien tiene un mal comportamiento puede estar influenciado por la
crianza, su trasfondo, quizás un mal día o un mal entendido. No debemos juzgar
apresuradamente a las personas. Es mejor equivocarse por excesiva gracia que
por demasiada ley. Se necesita un nivel de amor especial en las relaciones
interpersonales. En todo ámbito de convivencia se debe aprender a “negociar”
con empatía. Debe existir una posición para discutir con altura y ser sensible
al consenso del grupo. Si siempre quieres salirte con la tuya te sugiero que
nunca te involucres en un proyecto grupal porque acabaras con la gente y luego
Dios te acabará a tí: “si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá
a él, porque el templo de Dios es santo, y es eso lo que vosotros sois.” (1a
Corintios 3:17). No te das una idea de la riqueza de carácter que
encontrarás en este tipo de actitudes. Porque para que un hierro se afile
necesita, aunque no le guste, desgarrarse en el roce con otro hierro. Lo mismo
sucede entre las personas. (Proverbios 27:17)
Que la meta para este
nuevo año sea aprender a amar a las personas, aunque no necesariamente
aceptemos sus acciones.
