miércoles, 1 de enero de 2014

Aceptando a los demás


 Aceptando a los demás


Will roger dijo: " el problema con el mundo es la gente". Naturalmente nos es difícil convivir con nuestro prójimo.
Es una patología que afecta a todas las culturas, naciones y épocas. Si tan solo nos esforzáramos en concentrarnos más en lo que pueden llegar a ser los demás que en lo que son ahora, se no haría más fácil aceptarlos. Todos tenemos faltas y debilidades. No podemos esperar la perfección en los demás así como nosotros no podemos producirla. Es interesante ver la manera en que Jesús acepto a sus seguidores, no los desestimo cuando fallaban, más bien construyo sobre ellos. Cuando conoció a pedro, por ejemplo, él era una roca (justamente eso significaba ese nombre), pero le vemos glorificado en apocalipsis siendo una gran piedra preciosa como el cimiento de la nueva Jerusalén (Apocalipsis 21:14-20). Creo que Jesús, con sus ojos de amor, no se concentró en lo que era si no en lo que podía llegar a ser. Podemos aceptar a las personas sin aprobar necesariamente sus acciones. Nos cuesta aprender a distinguir entre lo que es aprobar el comportamiento y a probar a la persona. Son dos cosas diferentes. Cuando alguien tiene un mal comportamiento puede estar influenciado por la crianza, su trasfondo, quizás un mal día o un mal entendido. No debemos juzgar apresuradamente a las personas. Es mejor equivocarse por excesiva gracia que por demasiada ley. Se necesita un nivel de amor especial en las relaciones interpersonales. En todo ámbito de convivencia se debe aprender a “negociar” con empatía. Debe existir una posición para discutir con altura y ser sensible al consenso del grupo. Si siempre quieres salirte con la tuya te sugiero que nunca te involucres en un proyecto grupal porque acabaras con la gente y luego Dios te acabará a tí: “si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y es eso lo que vosotros sois.” (1a Corintios 3:17). No te das una idea de la riqueza de carácter que encontrarás en este tipo de actitudes. Porque para que un hierro se afile necesita, aunque no le guste, desgarrarse en el roce con otro hierro. Lo mismo sucede entre las personas. (Proverbios 27:17)


Que la meta para este nuevo año sea aprender a amar a las personas, aunque no necesariamente aceptemos sus acciones.

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