miércoles, 8 de enero de 2014

Cada Cosa en su lugar.


Cada Cosa en su lugar.


Usualmente tropezamos con aquellas cosas que están fuera de su lugar “¿quién dejó esta mochila en medio del corredor?”, grita la abuela desde el piso, mientras la mamá corre a socorrerla a la vez que mira con reproche a su hijo que , descuidadamente “arrojó” su mochila al piso al llegar de la escuela. Escena cotidiana, ¿Verdad? La misma escena que se repite en el salón de nuestra alma cuando lo que debe estar en su lugar no lo está. Me estoy refiriendo al lugar que Cristo anhela tener en nuestras vidas. Uno de los títulos compartidos del Señor es “La Roca”, una piedra angular es  la principal de una construcción. La que marca el perfil o ángulo del resto del edificio. Y cuando esta piedra no está en su “ángulo” apropiado, cuando está en otro lugar inferior se transforma automáticamente en una piedra de tropiezo que hará caer a cualquiera, tal como la abuela que tropezó con algo fuera de su lugar o Pedro, el discípulo del Señor. La escena se relata en el evangelio de Mateo capítulo 26. Allí, el mismo Señor le advirtió a Pedro que se escandalizaría de Él esa noche, refiriéndose a su negación cobarde. La palabra “escandalizarse” proviene del vocablo griego: “skándalon”, que significa: tropezar. En Lucas 7:23 Jesús le dijo a los mensajeros de Juan Bautista: “Bienaventurado el que no halle tropiezo en mí.” Pedro dudo en aceptar un discipulado asociado al sufrimiento y al sacrificio; Juan el Bautista vio tambalear su fe desde la prisión y envió a  preguntar por la comisión del Mesías; tú y yo cuando sacamos a Cristo del primer lugar en nuestras vidas porque preferimos un cristianismo sin cruz, tropezamos con el mismo en Quien deberíamos fundar nuestra fe. Esa fe muchas veces dolorosa, incongruente y sangrante, pero victoriosa al fon y preciosa. Si su cruz con frecuencia te ofende, si tus pies están lastimados de tanto tropezar, el problema solamente es tuyo. Pon a Cristo en su lugar y deja ya de tropezar con su Cruz.



Cuando no le doy a Dios el lugar que  Él se merece sufro a diario las dolorosas consecuencias.


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